Relatos de Encarnaciones

La Isla Atlántida

La Isla Atlántida desapareció aprox. 12.000 años a.J.C. por depresión en el lecho marino en conexión con erupciones volcánicas. Reminiscencias de la última erupción volcánica originaria de diluvios, que se propagaron por doquier, han sido conservadas en antiguas leyendas de muchos pueblos. La población era adoradora del sol y del fuego. Atze era Soberano y Sumo Sacerdote del Templo sagrado del Dios Sol.

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El Reino Africano

El reino desaparecido, Khûum, estaba ubicado en la parte este de África Central, al sur de las montañas abisinias. El dios supremo Rhâ, dios sol y dios creador, era además la divinidad de la Paz y del Amor. El último Soberano del reino, se llamó Khârru – el Príncipe Atezado. La ciudad principal se llamó Lûkna-Tee-Rhuâ. El país fue destruído por una erupción volcánica aprox. 10.000 años a.J.C., quedando completamente sepultado bajo masas de lava y enormes bloques de rocas.

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El Antiguo Egipto

Cinco mil años antes que la más alta de las Pirámides de los faraones avistara sobre el amarillo desierto del Mar de Arena, es decir, 8000 años a.J.C., Fatis y el Faraón vivieron en el fértil Valle del Nilo, en la sagrada ciudad de Memfis. Ellos eran hermanos de sangre real, pero se odiaban.

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La Antigua India

El Templo de la antigua India estaba ubicado donde las aguas sagradas del Ganges y Brahmaputra convergen. El bello joven Muribad era servidor del Templo de Brahma, aprox. 1.000 años a.J.C.

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La Antigua Asiria

En la maravillosa ciudad de Asiria, Nínive – circundada por las amarillosas aguas del Tigris – vivió Abidos, aprox. 1.000 años a.J.C. El era el Sumo Sacerdote de Moloc en el Templo de Ishtar y además, legislador. Moloc estaba simbolizado por una enorme estatua de bronce con cabeza de toro. La estatua era de fuego incandescente debido al fuego interior. Al sacrificio de humanos, la víctima era colocada en las manos de la estatua, que después la llevaba a la boca. Al mismo tiempo, el pueblo bailaba al son de sonidos de flautas y tamborines para ahogar los alaridos de las víctimas.

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